Evaluación
Proceso sistemático mediante el cual juzgamos y valoramos los logros
alcanzados por los estudiantes para determinar el nivel o grado de efectividad
en la realización de los objetivos de enseñanza.(Vera, 2002)
Según Gimeno (1992):
"evaluar hace referencia a cualquier proceso por medio del cual algunas o varias características de un
alumno, de un grupo de estudiantes, de un ambiente educativo, de objetos
educativos, de materiales, de
profesores, de programas, etc. reciben la atención del que evalúa, se analizan
y se valoran sus características y condiciones en función de unos criterios o
puntos de referencia para emitir un juicio relevante para la educación".
Ambos autores coinciden en que la
evaluación es un proceso en el
que se obtiene información del aprendizaje de los estudiantes a través de la
aplicación y consecución de una serie de acciones que ejecutan los docentes
tales como buscar y usar información de diversas fuentes de consulta para así
lograr un juicio de valor justo y eficaz sobre el aprovechamiento del mismo con
respecto a los objetivos de enseñanza propuestos.
Por tanto, la evaluación es un proceso continuo cuyo fin es el de
obtener información de carácter cualitativo y cuantitativo acerca del proceso de aprendizaje de los estudiantes, su
desempeño y como asimilan el conocimiento y a la vez el docente logra
identificar si las estrategias aplicadas
dan los resultados esperados, para así poder tomar las decisiones más acertadas.
La evaluación constituye una de
las acciones más importantes puesto que se convierte en el motor principal de
autorregulación del proceso de aprendizaje. En consecuencia, la evaluación debe
ser un proceso continuo de reflexión tanto de quien aprende como de quien
enseña, en tanto que uno y otro trabajan en pro del logro de una evolución
positiva en la que sea evidente la transformación desde el no-saber al saber,
desde el no-hacer al hacer y, obviamente, desde el no-saber-hacer hasta el
saber-hacer. En síntesis, la evaluación constituye una fuente de regulación
tanto del que aprende como del que enseña y sobre todo del proceso mismo, razón
por la cual se puede afirmar que enseñar, aprender y evaluar son tres procesos
inseparables, integrados, incuestionablemente activos (San Martín, 1997, p. 2).
La evaluación es un proceso continuo e
integral esencial del proceso educativo que aporta información valiosa
sobre el avance y desarrollo no solo académico sino también comportamental del
individuo frente al proceso de aprendizaje por lo que requiere una reflexión
sobre la forma de abordarla y debe tener unos principios tales como:
confiabilidad, validez, objetividad, autenticidad.
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